
Cada vez que escucho alguno de los refranes que la gente mayor solía expresar de acuerdo a lo que se les iba presentando en la vida, me convenzo de que para vivir una buena vida y aspirar al cielo, no necesitaríamos profesar ninguna religión, ni pertenecer a ningún colectivo espiritual o filosófico, bastaría con que reflexionemos en la verdad que esos dichos, frases o antiguos refranes encierran, en todo ese conocimiento, esa riqueza que se encierra en unas pocas palabras.
El que siembra vientos, cosecha tempestades
Tanto va el agua al cántaro que acaba rompiéndolo
El que mal vive, mal acaba
El que a hierro mata, a hierro muere
Ahí está la ley del karma o la ley de Causa y Efecto, que no quiere decir otra cosa, sino que cada uno construye su futuro a partir de sus actos, sin la ayuda de nadie, nos buscamos nuestro bien y nuestro mal, cada uno de nuestros actos, buenos y malos, tiene una consecuencia futura.
Si nos detenemos a pensar en la sabiduría que encierran estos refranes y tratamos de ajustar nuestro comportamiento a éstas verdades, podemos tener la certeza de que habremos avanzado bastante.
viernes, 21 de octubre de 2011
LA VIDA ES NUESTRA MAESTRA
Publicado por
Ana Ayquipa Cabrera
1 comentarios - en este espacio déjame tu parecer
Envíalo a algún amigo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





