miércoles 3 de marzo de 2010

TIEMBLA CHILE

"Tras cuernos, palos", es el dicho popular que se me viene a la mente al ver las imágenes de lo que viene ocurriendo en Chile. Es surrealista lo que está sucediendo allá, parecen imágenes sacadas de una película de Buñuel. A la cantidad de muertos por el terremoto de la madrugada del sábado pasado, se han sumado el caos y las desesperanza. Dicen que la verdadera esencia de la persona aflora en los peores momentos, o sea que los hermanos chilenos, no eran todo lo santos que pretendían hacerle creer al mundo y sobre todo a nosotros. "Esos peruanos sucios como pueden vivir en medio del desorden", se ufanaban en repetir, refiriéndose a nuestros compatriotas desocupados que pululan por las plazas de Santiago.

Lo que a los chilenos les está tocando vivir en estos días es francamente de terror, primero un terremoto de 8.8 grados que hasta ahora registra ochocientos muertos, luego un tsunami, después, una serie de actos bochornosos como robos entre los mismos afectados, y como si eso no fuera suficiente, seis directivos de una universidad fallecieron ayer, cuando volaban en una avioneta para supervisar los daños en su centro de estudios.

Es como si el movimiento sísmico hubiera abierto un cofre, misma caja de Pandora de cuyo interior ha salido lo peor de lo peor, como un castigo divino, como las siete plagas de Egipto, como una maldición, como si se hubiera roto lo que los mantenía equilibrados, como si se hubiera fracturado la columna vertebral que los mantenía a todos bien derechitos, como si se dirigieran hacia un abismo. Tan correctos que parecían los chilenos, tan civilizados, tan del primer mundo, en ese país nunca pasaba nada, a diferencia del nuestro donde no pasan más de dos días sin una mala noticia. Los chilenos parecen haber despertado de un aletargamiento que ha avivado su verdadera naturaleza. En la ciudad de Concepción, donde se han registrado los peores daños, los pobladores han salido a las calles, mismas hienas, para apropiarse de lo que no les pertenece, aprovechando el mínimo descuido, llegaron al colmo de provocar un incendio en un centro comercial para robar a sus anchas, y no precisamente alimentos, si no artefactos eléctricos, hamponería pura. El gobierno ha tenido que declarar toque de queda y sacar los tanques a las calles para controlar a la gente.

Como reza el dicho: “En la cancha se conocen a los toros", en buen romance: La verdadera personalidad de la persona se conoce en los momentos más difíciles. Las imágenes que nos llegan por la TV, de los mismos chilenos tratando de entrar a las casas abandonadas para robar, confirman que lo que se ha venido repitiendo sobre ellos en los últimos tiempos es falso, realmente causa estupor verlos robándoles a sus propios hermanos, ellos que se esforzaban por parecer civilizados, eran unos ciudadanos tan correctos, (no hace mucho conversé con un Chileno que se escandalizaba por las noticias que sobre el Perú llegan a Chile a través de la TV), "Sus ciudades son inmaculadas, impolutas, solo basta cruzar la frontera para notar la abismal diferencia de culturas que hay entre la gente de Tacna y la de Arica, como mantienen la limpieza de su ciudad, son incapaces de botar un papel al piso, si un carabinero te ve arrojando un papel al piso, te invita muy amablemente a recogerlo y colocarlo en un tacho de basura", (así me dijo el chileno).

El recientemente elegido presidente de Chile, Sebastian Piñera, -aún no en ejercicio-, no la tiene nada fácil, le va a tocar un gobierno muy difícil, tendrá el gran reto de reconstruir la imagen de Chile en el mundo y peor aún, reconstruir la moral de los propios chilenos que deben estar horrorizados de ellos mismos, definitivamente, todos necesitan una terapia, ¡Urgente!.

4 comentarios - en este espacio déjame tu parecer:

Siul Relav dijo...

Tu opinión está fuera de contexto, estás muy mal informado, sin embargo debo decirte lo siguiente:
Nosotros en el Perú, debemos aprender del pueblo chileno, varias cosas, la principal; la solidaridad de la gente. Nosotros no somos solidarios ni siquiera con nosotros mismos, la solidaridad no nos nace de lo mas profundo del ser, de eso hemos dado muestras al mundo en un centenar de situaciones. Un ejemplo, ¿tu crees que la ayuda que ha llevado A. García, a Chile, la ha hecho realmente porque el Perú es solidario?; no, lo ha hecho porque a éste sujeto le interesa primero figurar, segundo conseguir una invitación para la asunción de Piñera (no Piñeira, como lo has escrito) y tercero tratar de granjearse la simpatía de un pueblo que no está preocupado de lo que haga el pueblo peruano. No seamos necios y no descarguemos nuestra ira, antipatía o lo que quieras en forma descabellada y sin sentido.
Aprendamos de Chile, algo que nosotros no tenemos, la fuerza, el ímpetu que tiene el pueblo chileno para levantarse de lo más hondo en lo que se le pueda sumergir ya sea por el hombre o por la naturaleza. Repito no seamos necios. Alguna vez demostremos que todavía tenemos algo de don de gente civilizada.
Aprendamos lo bueno de otros pueblos, aprendamos de los errores de los demás para no cometerlos nosotros, eduquemos a nuestro pueblo a ser solidario consigo mismo y luego con los demás. Quiero decir más… pero mejor ahí me quedo. Saludos.

Carola Venegas dijo...

Esta bien solidarizarnos con la desgracia que ha ocurrido en Chile, pero, eso de que tenemos varias cosas que aprender de ellos, es como demasiado, no? Para crecer como país los peruanos solo necesitamos aprender de nuestros propios errores y sobre todo ser tolerantes con nosotros mismos. Ya basta de seguir rindiendole pleitesía a un país que no se ha caracterizado precisamente por su respeto hacia nosotros

Lorena Aránguiz. dijo...

Sin embargo, creo que el respeto debe ser recíproco (para Carola Venegas).
Agradezco a "Siul Relav" por hablar tan bonito de nuestro pueblo.
Y para el dueño del blog, con todo respeto, creo que tu comentario está muy mal enfocado, es muy grave y cruel lo que dices, como que practicamente fue un castigo por nuestro comportamiento... reflexiónalo nuevamente.
Quiero dejar claro, que no tengo ningún tipo de discriminación, ni me creo un ser superior por haber nacido en este territorio ¿Qué estupidez sería!. No creo en fronteras,en límites, somos de la misma especie igual y tenemos la misma capacidad de razonamiento.
Espero conocer su precioso pueblo pronto.
Saludos cordiales, Lorena.

Ana Ayquipa Cabrera dijo...

Lorena, me disculpo contigo si es que te has tomado como algo personal mi artículo. Mi intensión no ha sido agraviar a nadie.

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