miércoles, 22 de julio de 2009

MARCO ANTONIO, !TU BELLEZA ESTÁ EN MIS MANOS!

Cuando Marco Antonio salió del barrio pobre donde nació, juró no regresar hasta convertirse en un gran señor. No soportaba ser del montón, le encantaba pensar que era único. Siempre estaba hablando del Factor X, esa especial actitud con la que algunos nacen, esa que hace que sean notados por donde quiera que van Parece una ironía que el estilista Marco Antonio Gallego haya fallecido en las mismas circunstancias en que unos meses atrás, falleció un puertorriqueño amigo suyo. Dicen que Marco quedó muy afectado por la manera salvaje en que asesinaron a Roberto Izquierdo, sin embargo, esa desgracia no lo ayudó a intuir que tres meses después, él correría la misma suerte.

Desde su abrupta desaparición, hasta la fecha, se ha tejido una serie de elucubraciones sobre su vida: que era un pervertido, un mafioso, un acomplejado, un inescrupuloso, que toda su fortuna se la debía al narcotráfico, por último que tenía sida. La antítesis de la imagen que casi todos teníamos de él. Una imagen que él mismo se había construido: Detallista, generoso, trabajador, buen hijo, regalón y súper colaborador con todo aquel que lo requería para lo que sea.

¿Cuál de todos los arriba mencionados era realmente Marco Antonio? ¿Será que dentro de cada uno de nosotros habitan muchos seres? Platón decía que por lo menos, tenemos a dos seres dentro: Uno telúrico y el otro sideral, uno primitivo, pegado a la materia, a los apetitos carnales y otro de naturaleza etérea, que nos orienta al bien, a los sentimientos más elevados. Otros dicen que podemos tener tantas personalidades, como personas se nos pongan en frente, intuitivamente sentimos con que clase de persona estamos y nos portamos de acuerdo a lo que pensamos que esa persona merece.

El que haya sido. Marco Antonio se esforzó por ser un buen tipo, intentó cuidar su intimidad -aunque de cuando en cuando se le pasaba la mano-, marketeaba su nombre -que era casi una marca registrada- sin descanso. Marco Antonio estaba lleno de proyectos, se fue en el momento en que crecía como la espuma, estaba a días de inaugurar una peluquería en Japón y otra en Estados Unidos. De su muerte, como de su llamativa vida, se enteró medio mundo, aunque las circunstancias de su muerte no tuvieron el glamour que a él le hubiera gustado. Estoy segura que de haber tenido tiempo, le hubiera gustado encargarse de todos los detalles de su propio funeral. Detestaba ser uno del montón.

martes, 7 de julio de 2009

JAVIER HERAUD, SU VIDA HECHA POESÍA

Aceptar que tu hijo de 21 años sea un terrorista, debe ser difícil y aceptar que haya aparecido muerto en un enfrentamiento con la policía, cuando tu lo creías estudiando becado en el extranjero, debe ser uno de los reveses más difíciles que una madre tenga que aceptar. Eso fue lo que les sucedió a los padres de Javier Heraud, cuando les dijeron que su hijo había ingresado al país clandestinamente junto a una columna de once guerrilleros y que murió acribillado en un enfrentamiento con la Policía en Puerto Maldonado.

Como era de esperarse, la primera reacción de la familia fue la negación, salieron a los medios a decir que su hijo había sido engañado, hablaron de sus logros, que era un estudiante ejemplar, un poeta reconocido, que había sido primer puesto en su colegio y en la universidad, que había sido el profesor de literatura más joven del país y todo eso era cierto.

Javier Heraud participó en la primera experiencia guerrillera en el país. A él no lo engañó nadie. Flaco favor le hizo su familia en su afán de limpiarlo. Aceptar que lo engañaron, sería aceptar que era un hombre sin talento y no fue exactamente así. El hizo lo que hizo porque quiso, desde el primer momento estuvo consciente de que ingresaba a un movimiento subversivo. En apariencia fue becado por el gobierno de Cuba para estudiar cinematografía, pero en realidad fue a prepararse militarmente para apoyar la lucha de Hugo Blanco, quien aspiraba a hacer la revolución en el país. Antes de ir a Cuba ya había tenido otros acercamientos, viajó a Rusia, Francia, España. En todos esos lugares tomó contacto con el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), con seguridad departió con De la Puente Uceda, su fundador. Más adelante conformó el ELN (Ejército de Liberación Nacional). En Chile, conoció a Salvador Allende, antes de que sea elegido presidente.

Lo raro hubiera sido que siendo un intelectual de la época no se haya dejado seducir por la visión romántica de una sociedad mas justa e igualitaria, un sistema de gobierno que le de las mismas oportunidades a todos. Casi todos los jóvenes en los 60s admiraban a los barbudos: a Fidel Castro, al Che Guevara, a Camilo Cienfuegos, todos ellos muertos en combate, a excepción del primero.

Cuarenta y cinco años después de aquel incidente, aquel sueño, sigue siendo una utopía. Fidel nunca logró hacer de Cuba el lugar soñado que inspiró a tantos a luchar, sólo se atornilló en el poder. En los 80s, Rusia, su primer aliado, abandonó la causa, el resto de países que conformaban el bloque socialista, hicieron los mismo, al final Cuba se quedo sola sumida en la pobreza más grande. Hoy no hay un cubano que no trate de salir de la isla de cualquier forma. Así terminó un sueño y hoy, todavía hay quienes insisten en que la utopía puede ser una realidad.

lunes, 6 de julio de 2009

SÓLO POR ESCRIBIR

No soy feminista, ni lesbiana, no pertenezco al Pen Club del Perú, ni a partido político alguno. Con todos los requisitos que no cumplo, me pregunto si algún día podré ser escritora.
Hace unos días asistí a una conferencia donde las cuatro renombradas escritoras limeñas que disertaron sobre la vida y obra de la escritora inglesa Virginia Wolf, aceptaron ser feministas. Resulta que Virginia Wolf también era feminista y además lesbiana. Un tiempo atrás leí sobre Flora Tristán y resulta que también fue feminista y que casualidad, lesbiana. He sabido de otras escritoras lesbianas como la poetisa Safo de la antigua Grecia, que no creo haya sido feminista militante, porque en la época probablemente no había centros que las aglutinen. Hace poco fui a la presentación del libro de Ester Vargas, la profesora de la San Martín, a la que casi botan de la universidad, según ella, por discriminación contra su opción sexual. Ese día, una de sus presentadoras la periodista María Luisa del Río, también confesó su condición de lesbiana.

En mi caso, aspiro a ser escritora, pero nunca he buscado inscribirme en Manuela Ramos ni en Flora Tristán, ni en institución que se le parezca, sencillamente, porque no creo que a lo largo de la historia, la mujer haya sido ninguneada por su condición de mujer, al contrario, siempre he creído, porque lo he visto, que la mujer es y siempre ha sido el motor de su hogar, y si creemos que el hogar es la célula básica de la sociedad, entonces podríamos decir que la mujer es en gran parte responsable de la sociedad que tenemos. Muchos dicen que los hombres son machistas porque tuvieron una madre que les permitió serlo y esa versión es totalmente válida para mi. Pienso con toda seguridad que somos lo que somos, hombres y mujeres, por los estímulos que hemos recibido en el hogar materno, nunca he creído que las mujeres estén rezagadas con respecto al hombre, es cierto que en la sociedad se ven más hombres que mujeres en casi todos los ámbitos del quehacer, pero habría que preguntarse cuál es la verdadera razón.

Estoy convencida de que las personas, nos limitamos solas, porque no hemos aprendido a confiar en nuestras potencialidades, porque no hemos recibido buenos ejemplos en el hogar, porque nos hemos tomado muy en serio eso de ser el sexo débil. Yo no odio a los hombres, me parece que podemos imponernos en este mundo sin odiarlos, y eso de ensalzar a las mujeres sólo porque son mujeres, me parece que es victimizarse. No tenemos que competir con ellos. Me parece que todos tenemos exactamente las mismas oportunidades.

También es cierto, porque lo vemos, que muchas mujeres que han llegado a destacar son feministas, lesbianas y militantes activas del algún partido político, tenemos el caso de la Defensora del Pueblo y quizás muchas otras más en la política, en las artes, las letras y otros ámbitos; pero no tiene que ser un requisito, también tiene que haber muchas que sólo escriban, sin desear ser parte de ningún colectivo, simplemente por el placer de escribir, porque expresarse las mantiene vivas, lo importante es cuidar la calidad de lo que se escribe, creo.

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