martes 7 de julio de 2009

JAVIER HERAUD, SU VIDA HECHA POESÍA

Aceptar que tu hijo de 21 años sea un terrorista, debe ser difícil y aceptar que haya aparecido muerto en un enfrentamiento con la policía, cuando tu lo creías estudiando becado en el extranjero, debe ser uno de los reveses más difíciles que una madre tenga que aceptar. Eso fue lo que les sucedió a los padres de Javier Heraud, cuando les dijeron que su hijo había ingresado al país clandestinamente junto a una columna de once guerrilleros y que murió acribillado en un enfrentamiento con la Policía en Puerto Maldonado.

Como era de esperarse, la primera reacción de la familia fue la negación, salieron a los medios a decir que su hijo había sido engañado, hablaron de sus logros, que era un estudiante ejemplar, un poeta reconocido, que había sido primer puesto en su colegio y en la universidad, que había sido el profesor de literatura más joven del país y todo eso era cierto.

Javier Heraud participó en la primera experiencia guerrillera en el país. A él no lo engañó nadie. Flaco favor le hizo su familia en su afán de limpiarlo. Aceptar que lo engañaron, sería aceptar que era un hombre sin talento y no fue exactamente así. El hizo lo que hizo porque quiso, desde el primer momento estuvo consciente de que ingresaba a un movimiento subversivo. En apariencia fue becado por el gobierno de Cuba para estudiar cinematografía, pero en realidad fue a prepararse militarmente para apoyar la lucha de Hugo Blanco, quien aspiraba a hacer la revolución en el país. Antes de ir a Cuba ya había tenido otros acercamientos, viajó a Rusia, Francia, España. En todos esos lugares tomó contacto con el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), con seguridad departió con De la Puente Uceda, su fundador. Más adelante conformó el ELN (Ejército de Liberación Nacional). En Chile, conoció a Salvador Allende, antes de que sea elegido presidente.

Lo raro hubiera sido que siendo un intelectual de la época no se haya dejado seducir por la visión romántica de una sociedad mas justa e igualitaria, un sistema de gobierno que le de las mismas oportunidades a todos. Casi todos los jóvenes en los 60s admiraban a los barbudos: a Fidel Castro, al Che Guevara, a Camilo Cienfuegos, todos ellos muertos en combate, a excepción del primero.

Cuarenta y cinco años después de aquel incidente, aquel sueño, sigue siendo una utopía. Fidel nunca logró hacer de Cuba el lugar soñado que inspiró a tantos a luchar, sólo se atornilló en el poder. En los 80s, Rusia, su primer aliado, abandonó la causa, el resto de países que conformaban el bloque socialista, hicieron los mismo, al final Cuba se quedo sola sumida en la pobreza más grande. Hoy no hay un cubano que no trate de salir de la isla de cualquier forma. Así terminó un sueño y hoy, todavía hay quienes insisten en que la utopía puede ser una realidad.

4 comentarios - en este espacio déjame tu parecer:

Camucha Ventocilla dijo...

No me había enterado de ese detalle de la vida del poeta Javier Heraud. ¡Qué fuerte! Realmente me he quedado en shock. Haber muerto como murió, que triste.

Mon petit amie dijo...

Camucha:
Al igual que tú, yo también me quedé fría. Yo sabía algo, como que fue simpatizante de la guerra popular, que escribió a favor, pero nada más. Fue la semana pasada, que fui al teatro de la Alianza Francesa a ver "Heraud, el Corazón Volador" que me enteré y me impresioné tanto que me ocurrió escribir éste post.

Anónimo dijo...

Hola, soy Gabriela V.

Llegué de casualidad a tu post buscando información de Javier Heraud y me sorprende cómo lo llamás alegremente "terrorista". En general, tu análisis de lo que supone una "utopía" es bastante superficial. Los jóvenes guerrilleros de ese entonces fueron muy ingenuos al creer que en un país como Perú podrían tomar el poder al estilo Castro, lo cual es muy lamentable. La revolución castrista con todos sus errores no deslegitima la búsqueda de igualdad en el mundo (que a algunos pocos les conviene que la mayoría creamos que es una utopía imposible de realizar). Me parece cuando menos injusto calificar a estos jóvenes guerrilleros de terroristas -que por cierto es un odioso térmido usado para deslegitimar los movimientos populares-. Me doy cuenta que no es tu intención hacer un análisis serio de lo que llamas una utopía de modo que te aconsejaría no emitir juicios sobre temas que desconocés totalmente.

Gracias por permitirme comentar.

Moni K dijo...

¡Otro mundo es posible!

Es lamentable que a Heraud lo llames terrorista y que hagas propaganda al conformismo y la sumisión. Estoy de acuerdo en que el modelo marxista autoritario no llegó a buen puerto, y que la lucha armada no es la vía indicada para cambiar esta injusta vida, pero si dejamos de sentir y pensar que TODO puede y debe cambiar, entonces no necesitamos que nos metan 29 balazos al cuerpo, porque ya estamos muert@s.

Otra cosa: es una mentira barata afirmar que "Hoy no hay un cubano que no trate de salir de la isla de cualquier forma." La mayoría de cubanos apoyan su modelo socialista, con todas sus imperfecciones y carencias, y están orgullosos de no haber sido depredados por la ferocidad y el egoísmo capitalista. El capitalismo salvaje asesina cada año, solo en América Latina, a centenares de miles de niños que mueren de hambre o por enfermedades curables; pero eso no pasa en Cuba, y es muy destacable, ¿no te parece?

Un saludo.

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