
Últimamente me ha dado por pensar en lo traumático que tuvo que haber sido el llamado encuentro de dos mundos. Ese momento en que el día a día de los pueblos originarios del mundo se trastocó drásticamente con la llegada de los conquistadores. Si cierro los ojos, puedo trasladarme a esas épocas y a esos lugares, puedo ser uno de ellos y casi sentir lo que ellos sintieron; pienso que tiene que ser una tragedia que otros irrumpan en tu casa y te digan que tu manera de vivir no es la correcta, que te obliguen a abandonar tus costumbres, que te impongan creer en alguien o algo que no conoces, que te quiten a tus hijos, te esclavicen, o maten a los tuyos. Pienso, que ellos, al igual que yo, en principio, se quedaron impresionados por las armas de fuego, luego se sintieron confundidos, devastados, subyugados y desmoralizados. A pesar de eso, resistieron todo lo que pudieron y al final tuvieron que someterse y aceptar una forma de vida que les era totalmente ajena.

Cuando los ingleses llegaron a lo que hoy son los Estados Unidos de América, los pueblos originarios: Apaches, Cherokees, Comanches, Sioux, y otros, fueron casi desaparecidos de la faz de la tierra. Existen conmovedoras historias como la del jefe indio Toro Sentado, durante cuyo liderazgo llegó a su fin la comunidad de los indios Lakota.
En América Latina, los Taínos de Cuba, los Mapuches de Chile, los Jaibas del Brasil y todo el resto de comunidades, también sufrieron en carne viva la pérdida de su territorio y de sus costumbres, los obligaron a abandonar sus rituales donde agradecían al sol, pedían por la lluvia u ofrendaban para que la cosecha sea buena. No estoy negando que los dogmas del catolicismo hayan ayudado a contener la moral, con lo que nadie puede estar de acuerdo es con la forma en que los visitantes se impusieron, pensar en los métodos de la extirpación de idolatrías y las torturas que practicaban los inquisidores del santo oficio, todavía me eriza la piel. 
En este tema, el Perú, merece un punto aparte. Con la llegada de los españoles llegó a su fin el gran imperio incaico, los indios fueron esclavizados, asesinados y diezmados por las enfermedades que los extranjeros trajeron. De siete millones de indios, solo quedaron un millón. Sufrieron mucho abusos. Uno de los cambios que no podían comprender era el por qué debían pagar tributos. Al no existir la moneda en el antiguo Perú, la sociedad comercial se regía por el trueque, el que tenía maíz, lo cambiaba por papas, los que tenían ocas, lo cambiaban por charqui, y así, existía un mercado dominical al que acudían todos los que tenían algo para intercambiar, el trabajo era comunitario, todo era de todos, cuando llegaron los españoles, los indios se cuestionaban la razón por la que eran obligados a trabajar como esclavos en las minas para que el oro y la plata sean embarcados hacia España, por qué tenían que entregar su fuerza de trabajo a cambio de nada. 
En el otro lado del mundo, muchos años antes, los escoceses, irlandeses y los otros pueblos que hoy forman la Gran Bretaña también sufrieron la dominación de los ingleses, y fue tan traumática, que aun hasta hoy, los resentimientos entre ellos no se superan.
MODERNIDAD VERSUS TRADICIÓN
En otros casos, fue la modernidad la que terminó imponiéndose a la tradición. La transición entre la una y la otra, también fue difícil.
En esta triste situación se vieron los guerreros Samurai cuando el imperio japonés influenciado por las nuevas corrientes que se venían imponiendo en el mundo, reemplazó a los guerreros por un ejército con armas de fuego. Dejar la filosofía que habían practicado por milenios fue para los samurais un tema tan difícil que muchos acabaron suicidándose, para ellos la guerra era un arte en el que el respeto al oponente era muy importante, sus espadas eran forjadas con una paciencia infinita. En China ocurrió otro tanto cuando la república popular se impuso sobre el milenario imperio. 
El mundo nunca terminará de ponerse de acuerdo si lo que ocurrió fue bueno o malo, algunos dicen que la llamada conquista sólo retrasó la evolución natural de los pueblos, otros sostienen que si se coloca en una balanza lo bueno y lo malo, lo que nos trajeron, es infinitamente más valioso, los más prácticos dicen que este tema debería tratarse como un simple impasse histórico y, también hay otros, -entre los que me incluyo-, que opinan que si algo perdimos, fue nuestra espiritualidad. Las culturas ancestrales tenían un sentido del misticismo muy desarrollado. Desde la Grecia antigua con sus dioses del Olimpo, hasta los sabios Maya y los Mochicas consideraban a Dios como una energía omnipresente, por eso le rendían pleitesía al sol y a su esposa la luna, al dios de los vientos, al fuego, a los apus que son los cerros. Ellos creían que todo en la vida estaba vivo, que existen pequeños seres en los cuatro elementos, la tierra, el fuego, el agua y el aire, los cuales se encargan de que el mundo mantenga su equilibrio, cuidan que los mares no inunden la tierra, que los gases ígneos no nos envenenen, que el aire produzca buen oxígeno para que podamos respirar vida en cada segundo de nuestra existencia, lamentablemente los conquistadores no entendieron a este nuevo mundo al que se enfrentaban, los calificaron de idólatras y herejes. Hoy tendríamos que cuestionarnos, cuál de las dos posturas era la correcta.
Volviendo a la actualidad, pienso que no me queda más que agradecer por la fortuna de vivir en esta época, hace muchos años que no se producen guerras, al menos, no en nuestro país, se pueden expresar opiniones libremente, se puede viajar a cualquier lugar del mundo, tenemos la libertad de vivir como queramos, haciendo el bien o el mal, todo depende de cada uno. El único impedimento está en la propia mente, pero ese, ya es otro tema.
miércoles 11 de febrero de 2009
El ENCUENTRO DE DOS MUNDOS
Etiquetas:
Espacio Cultural,
Lo que yo pienso,
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3 comentarios - en este espacio déjame tu parecer:
Tu forma de ver la historia es la correcta. De no haber ocurrido la situación que nos tocó vivir a los peruanos y a los otros pueblos que mencionas, no se cual hubiera sido nuestro presente, la verdad es que no me he puesto a pensar en algo así, pero te prometo hacerlo y volver a comentar.
Pienso que el encuentro entre dos mundos se dio y que bueno para nosotros porque fue una forma de desarrollo un momento en que pasamos a ser parte de un mundo civilizado. Que no fue la forma, que fue violento, que murieron muchos, que se llevaron nuestro oro, pero ese fue el precio. Como lo señala el uruguayo Eduardo Galeano,en su obrA "Las venas abietas de América Latina", los latinoamericanos fuimos explotados como seres humanos y por nuestras riquezas. Pienso que es parte de la Historia.
Pero así como ocurrió en América, como tu dice sucedió en diferentes partes del mundo, en diferentes momentos y que cada pueblo barbaro, indu, germano,sometieron o fueron sometidos. En esto incluyo atodos aquellos que vivimos hoy en esta aldea global y cuyos antepasados cruzaron el tiempo y la historia. Lo que interesa hoy es ¿que tanto estamos dispuestos a ser y a hacer por obtener mejores condiciones de vida para nosotros y nuestro vecino aldeano?
Acabo de abrir tu blogg, y me da gusto que siempre haya gente que escriba... ojala pudieras leer también algo de mi blogg "Crónicas de alcantarilla"... en especial eso un artículo llamado "manam Kanchu papay"... donde me refiero a los españoles que llegaron al Tahuantinsuyo...
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